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Día internacional de los derechos humanos: ¡decimos no a los derechos confinados!

La comunidad internacional celebra este 10 de diciembre el 72º aniversario de la Declaración de Derechos Humanos. Lo hace en un año 2020 realmente atípico rodeado por una pandemia que afecta a todo el planeta y que nos hace poner el foco –más, si cabe- en las personas más desprotegidas de nuestra comunidad. Las familias que acompañamos desde Amics del Moviment Quart Món sufren desalojos forzosos, situaciones de discrimiación y otras vulneraciones de derechos. Os lo explicamos.

Desde Amics del Moviment Quart Món recordábamos estos días lo que conlleva aquella declaración de 1948, que supuso el primer reconocimiento universal de que los derechos básicos y libertades fundamentales son inherentes a todos los seres humanos, y que todos y todas hemos nacido libres y con igualdad de dignidad y derechos, independientemente de nuestra nacionalidad, género, origen étnico, religión, idioma o cualquier otra condición.


Aquella declaración, trasladada a la realidad actual, nos hace plantearnos derechos tan fundamentales como el derecho a la vida, a la igualdad ante la ley, el derecho al trabajo, a la seguridad social, el derecho a la enseñanza y el derecho a la vivienda.

 

La vivienda como derecho fundamental

El artículo 3 de los Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a tener una seguridad y una vivienda digna. En Amics del Quart Món trabajamos estos días para evitar el desalojo de 9 familias que están en proceso de desahucio. Durante el punto álgido de la pandemia del Covid-19 se pararon pero con la llegada de la ‘nueva normalidad’  se han reactivado.

Enmarcado dentro el derecho a la vivienda, el relator de las Naciones Unidas en temas de pobreza extrema y derechos humanos ha visitado España para recoger situaciones de vulneración. Desde nuestra asociación, le hemos trasladado la realidad de las familias que acompañamos y que viven en asentamientos y vivienda inestable en Barcelona.

Muchas de las familias que conocemos viven en estructuras temporales, camiones y barracas en solares y fábricas, así como en pisos ocupados. A pesar del esfuerzo de las familias unque se ha intentado gestionar una vivienda digna para las ellas, actualmente todavía el 67% de las 73 familias que acompañamos viven en condiciones inestables y eso supone la vulneración de otros derechos como la salud o la no discriminación.

Derecho a una enseñanza en tiempos de la Covid

El Consorcio de Educación ha señalado que, durante los meses más graves de pandemia, uno de cada cinco alumnos en situación de vulnerabilidad no pudo conectarse en línea. Son cifras preocupantes teniendo en cuenta cuanto que el año escolar ha comenzado en septiembre con un riesgo elevado de volver a perder el acceso a la enseñanza si es que se vuelven a cerrar a los centros debido a los rebrotes.

Por otra parte, la Mesa de Entidades de Tercer Sector Social de Cataluña ha presentado un estudio donde concluye que un 12% de los niños encuestados no tiene acceso a un ordenador y, para un 40%, el coste de una conexión se convierte en una barrera al aprendizaje. Las carencias del sistema de enseñanza, pese a los esfuerzos aplicados este año, hacen más crítico el problema de la brecha digital.

El artículo 26 de los Derechos Humanos estipula que toda persona tiene derecho a la enseñanza. Desde AMQM hemos trabajado para salvar esta brecha digital vivida a lo largo de todo el año, dando clases de refuerzo a los niños, ayudándolos a mantener el contacto con los colegios e incluso ofreciéndoles ordenadores, en la medida de nuestras posibilidades.

La pérdida del acceso a la enseñanza va acompañada, en un gran número de casos, de daños al desarrollo emocional, psicológico y educativo de los niños y jóvenes. Por tanto, trabajar desde la Asociación para buscar ayudas y mejoras a estas deficiencias es vital.

 

Derecho a la igualdad y la no discriminación

Desgraciadamente la Covid-19 ha venido a agravar, además, el trato discriminatorio y la exclusión social. El hecho de no tener el mismo acceso a la enseñanza que un compañero porque hace falta internet estable o un ordenador preserva el estigma en niños y jóvenes en situación vulnerable. Por eso, nosotras hemos fomentado el contacto con ellos, fuere por medio de llamadas telefónicas, de conversación por mensajería o con visitas a donde viven para acompañarlos en estos momentos.

En un entorno inestable aún toman más fuerza las palabras que Eleanor Roosevelt, líder política y activista norteamericana, pronunció hace más de medio siglo:

«En definitiva, donde empiezan los derechos humanos universales? Pues en pequeños lugares, tan cercanos y tan pequeños que no aparecen en los mapas. Son, sin duda, sitios que conforman el mundo de la persona: su vecindario, la escuela donde estudia, la fábrica o la oficina donde trabaja. Son estos los lugares donde cada mujer, cada hombre y niña o niño busca una justicia equitativa, igualdad de oportunidades, igual dignidad sin discriminación. Si estos derechos no significan nada en estos sitios, tampoco significarán nada en ningún lugar. Sin una acción decidida de los ciudadanos para defender estos derechos en el entorno más cercano, será inútil buscar progresos en el resto del mundo».

Celebramos, pues, los Derechos Humanos colaborando en nuestro entorno más cercano, en cada escuela, en cada barrio, en cada vecindario.